Este domingo 12 de abril, con orgullo, Venezuela celebra el Día Nacional de la Comunicación Popular, una fecha instituida mediante acuerdo de la Asamblea Nacional en 2015 para reconocer el papel determinante que desempeñaron los comunicadores alternativos y comunitarios durante los acontecimientos del 11, 12 y 13 de abril de 2002, cuando el pueblo venezolano logró revertir el golpe de Estado perpetrado contra el gobierno constitucional del comandante Hugo Chávez y restituir el hilo democrático en menos de 48 horas .
La efeméride encuentra su origen en la batalla comunicacional librada durante aquellos días de abril, cuando los grandes medios de comunicación privados venezolanos, alineados con los sectores golpistas, impusieron un férreo cerco informativo.
Aquel 12 de abril, mientras las televisoras comerciales transmitían programación infantil y omitían deliberadamente los hechos que se desarrollaban en las calles de Caracas, los comunicadores populares desplegaron una estrategia alternativa para informar al país sobre el secuestro del presidente Chávez y el establecimiento de un gobierno de facto encabezado por el dirigente empresarial Pedro Carmona Estanga. Entre los medios y herramientas que protagonizaron aquella gesta comunicacional destacaron las radios comunitarias —muchas de ellas allanadas o silenciadas por las autoridades golpistas—, los mensajes de texto, los volantes distribuidos en barriadas, los camiones de sonido improvisados, los megáfonos, las pancartas y el tradicional “radio bemba” que permitió sortear la censura mediática impuesta. Medios como Radio Fe y Alegría y el entonces incipiente portal Aporrea.org desempeñaron un papel crucial al mantener informada a la población y convocar a la movilización popular que culminó con el rescate del presidente Chávez en la madrugada del 14 de abril .
“Dos hechos eminentemente comunicacionales prendieron la mecha que rápidamente incendió las calles para ahuyentar la oscurana: una carta que el presidente secuestrado Hugo Chávez redactó y entregó en Turiamo a un soldado patriota declarando que no había renunciado, y la declaración del entonces fiscal general Isaías Rodríguez en los micrófonos de Venevisión confirmando que el mandatario seguía en el ejercicio de su cargo”, recogen los registros históricos del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información.
El reconocimiento estatal a la comunicación popular se materializó inicialmente ese mismo año 2002, cuando la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) otorgó las primeras habilitaciones a 8 radios y 7 televisoras de carácter alternativo y comunitario, levantando así el estigma de ilegalidad que pesaba sobre estos medios desde la época de la llamada Cuarta República.
El diputado Darío Vivas, al presentar la propuesta ante la plenaria de la Asamblea Nacional en 2015, fundamentó la iniciativa en la necesidad de institucionalizar el reconocimiento al pueblo comunicador: “Hubo un momento estelar de la comunicación en Venezuela. El pueblo, ante la manipulación mediática, ante el engaño, ante la mentira, rompió el silencio informativo que se generó durante el golpe de Estado. Es por eso la iniciativa de que el día 12 de abril se convierta en Día de la Comunicación Popular”, expresó el parlamentario en aquella sesión histórica.
A más de dos décadas de aquellos sucesos, la comunicación popular continúa siendo un pilar fundamental para la defensa de la soberanía nacional y la difusión de la verdad frente a la guerra mediática promovida por intereses imperiales.
El legado de abril de 2002 se mantiene vivo en la labor cotidiana de miles de comunicadores que, desde radios comunitarias, televisoras alternativas, portales digitales, murales y redes sociales, sostienen la batalla por la información veraz y oportuna.Ante el escenario tan complejo que enfrenta el país actualmente, la comunicación popular reafirma su rol estratégico como herramienta del pueblo organizado para contrarrestar la desinformación en defensa de la verdad, la soberanía y de la existencia de la República misma.El Día Nacional de la Comunicación Popular constituye, en definitiva, un homenaje a quienes con megáfonos, cámara y micrófono, papel y lapiz, pintura y pincel, y la “radio bemba”, o a través del teatro y otras expresiones artísticas, demuestran diariamente que la voluntad de un pueblo informado y movilizado es capaz de derrotar cualquier intento de silenciar su voz y arrebatarle sus conquistas democráticas.




